Bruxismo

El bruxismo afecta una gran parte de la población, es un trastorno caracterizado por el rechinamiento de los dientes, apretón de los maxilares (lo que llevan en el tiempo a la abrasión de las superficies dentales y lesiones dentales permanentes) y dolor crónico de la articulación temporo-mandibular.

 

En la mayoría de los casos, sólo cuando está en la consulta estomatológica sabe que sufre de bruxismo, pero también cuáles son sus causas, la sintomatología y sus consecuencias.

 

Existen dos tipos de bruxismo: el nocturno (más común), caracterizado por el rechinamiento automático de los dientes y contracciones rítmicas del maxilar y el diurno, siendo una reacción a diferentes estímulos.

 

Las señales del bruxismo son inicialmente a nivel de los dientes: las primeras señales son la aparición de las fisuras en el esmalte y el cambio de la forma, por la destrucción de los dientes laterales y la nivelación de los dientes frontales, seguido por la aparición de la sensibilidad dental.

 

Posteriormente, aparecen dolores en la zona del oído, a causa de los problemas de la articulación temporo-mandibular, dolores de cabeza y aumento del volumen del músculo maseter.

 

Como causas del bruxismo, los especialistas indican numerosos procesos que incluyen varias afecciones, teniendo como base el estrés y la ansiedad, las frustraciones reprimidas, la personalidad agresiva, competitiva, hiperactiva, con base en los trastornos de oclusión.

 

 

 

Cómo se trata el bruxismo?

El tratamiento consta en el desplazamiento de una férula de bruxismo, que representa un molde de los dientes, en una de las arcadas, ésta accionará como espaciador, para no alcanzar y no deteriorar las superficies de los dientes.

 

Si el paciente presenta problemas ortodónticos, aglomeración o espacio entre los dientes, malposición etc. o problemas protéticas, se resolverán primero estos problemas, considerando los contactos futuros correctos de los dientes, tanto en reposo, como también durante la dinámica mandibular.

 

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